La gastroenteritis infecciosa es uno de los trastornos clínicos más frecuentes en cachorros y perros jóvenes, con una incidencia anual cercana al 8 % en la atención primaria. Aunque la mayoría de los episodios son leves y autolimitados, la diarrea continúa siendo una de las principales causas de prescripción empírica de antibióticos, pese a que las guías actuales desaconsejan su uso rutinario en casos no complicados. En este contexto, los probióticos específicos para perros se plantean como una alternativa eficaz y respetuosa con la microbiota intestinal.
Un estudio desarrollado en la Universidad Complutense de Madrid evaluó dos cepas probióticas derivadas de leche canina —Lacticaseibacillus rhamnosus CECT 30021 y Lactiplantibacillus plantarum CECT 30022— en 49 cachorros de Labrador Retriever recién destetados. Durante seis semanas, los animales recibieron una de las cepas, la combinación de ambas o un placebo.
Los resultados mostraron una reducción marcada de la gastroenteritis y del uso de antibióticos en los grupos suplementados, junto con una mayor ganancia de peso, mejor consistencia fecal y menores niveles de marcadores inflamatorios. Según los autores, estas cepas probióticas son seguras y eficaces durante el destete, y representan una herramienta prometedora para disminuir la incidencia de diarrea y limitar el uso innecesario de antimicrobianos en la clínica veterinaria.
Estos hallazgos reforzaron la evidencia científica para el uso seguro de cepas probióticas derivadas de la leche canina para promover la salud intestinal y sistémica durante las primeras etapas de la vida y proporcionaron datos relevantes para su evaluación como aditivos zootécnicos según las directrices de la EFSA.
El estudio puede consultarse aquí.







