La modulación del microbioma intestinal se ha convertido en una de las áreas de mayor crecimiento en la medicina veterinaria. El microbioma, hoy entendido como un auténtico órgano metabólico e inmunológico, influye en procesos digestivos, inmunitarios y neurológicos, abriendo nuevas vías terapéuticas para perros y gatos. Entre estas estrategias, los probióticos representan la herramienta más accesible en la práctica diaria, mientras que el trasplante de microbiota fecal (FMT) emerge como una alternativa prometedora en casos seleccionados.
La disbiosis, definida como la alteración de la composición y función del microbioma, se asocia a múltiples enfermedades digestivas y extradigestivas. Herramientas como el Índice de Disbiosis permiten evaluar de forma objetiva el grado de alteración microbiana. En este contexto, los probióticos actúan mediante mecanismos multifactoriales: competencia con patógenos, producción de sustancias antimicrobianas, refuerzo de la barrera intestinal y modulación inmunitaria. Su eficacia, sin embargo, depende en gran medida de la cepa utilizada.
El FMT busca restaurar la eubiosis mediante la transferencia de microbiota de un donante sano. Aunque aún requiere mayor estandarización, se considera seguro cuando se aplican protocolos estrictos de selección y cribado.
La modulación del microbioma también muestra potencial en dermatología, neurología, hepatología y nefrología, aunque se necesitan estudios más robustos para establecer recomendaciones definitivas.
Artículo elaborado por Raquel Santiago Tostado, DVM, Dipl. ECVIM‑CA, especialista en Medicina Interna.
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