La palatabilidad que perciben los gatos y los perros está determinada por las diferencias biológicas, los comportamientos alimentarios y los requerimientos nutricionales propios de cada especie. Estas diferencias influyen en la formulación de los alimentos, la selección de los ingredientes y los procesos tecnológicos utilizados en la industria.
La domesticación generó trayectorias evolutivas distintas: el perro se adaptó a consumir los restos alimentarios humanos, lo que favoreció una conducta oportunista y una baja selectividad, mientras que el gato mantuvo un patrón de caza solitaria basado en múltiples ingestas pequeñas a lo largo del día. Esta divergencia explica por qué los perros aceptan una variedad amplia de alimentos y por qué los gatos muestran una sensibilidad extrema a las variaciones mínimas en la composición de los productos.
Requerimientos nutricionales y su impacto directo en la palatabilidad percibida
El gato
El gato depende de las proteínas de origen animal de forma absoluta. Su metabolismo no permite sintetizar la taurina en cantidades suficientes, no recicla la arginina de manera eficaz y no convierte los carotenoides en vitamina A. Esta combinación obliga a utilizar los ingredientes animales específicos y a controlar con precisión la densidad de micronutrientes, especialmente cuando se emplean los órganos. El hígado aporta un perfil nutricional muy atractivo, pero también concentra la vitamina A preformada, que se acumula en los tejidos y puede generar toxicidad si se supera el umbral fisiológico.
La regulación del fósforo y del calcio es crítica en el gato. Las fuentes inorgánicas de fósforo elevan rápidamente los niveles séricos, lo que altera la homeostasis mineral y puede comprometer la función renal. Una relación Ca:P desequilibrada induce las respuestas hormonales que afectan el hueso y el riñón. Estas limitaciones convierten la formulación para los gatos en un ejercicio de precisión que no admite las sustituciones amplias ni las variaciones grandes entre los lotes de materias primas. Además, los gatos muestran una preferencia natural por las dietas ricas en proteína y grasa, junto con una ingesta muy limitada de carbohidratos, lo que condiciona la estructura de los alimentos secos y los alimentos húmedos destinados a esta especie.
El perro
El perro tolera una mayor variabilidad en la composición del alimento. Su metabolismo permite utilizar las proteínas animales y las proteínas vegetales con flexibilidad, y su comportamiento alimentario facilita la aceptación de los alimentos con los perfiles aromáticos intensos, incluso cuando la textura o la composición no son óptimas. Aun así, la densidad energética, la textura y el aroma siguen siendo determinantes de la palatabilidad que percibe el perro. El perro responde de forma marcada a los estímulos olfativos, lo que convierte el aroma en el principal impulsor de la aproximación inicial al alimento.
Tabla 1. Diferencias esenciales entre especies
| Gatos | Perros | |
| Selectividad | Muy alta | Moderada |
| Aminoácidos críticos | Taurina y arginina obligatorias | Menor dependencia |
| Carbohidratos | Ingesta limitada | Mayor tolerancia |
| Driver sensorial | Umami y textura | Aroma |
Selección natural de macronutrientes
Los gatos seleccionan las dietas con altos niveles de proteína y grasa, y consumen cantidades muy bajas de carbohidratos. Este patrón coincide con la composición de las presas naturales. La ausencia de receptores para lo dulce elimina el atractivo de los carbohidratos simples. El sabor umami, derivado de los aminoácidos y los nucleótidos, explica la fuerte respuesta a los ingredientes animales frescos, los caldos y los productos de las reacciones de Maillard.
Los perros, aunque más flexibles, también ajustan la ingesta hacia las combinaciones específicas de macronutrientes cuando se les ofrece variedad. La regulación fisiológica busca un equilibrio energético concreto, aunque con un margen más amplio que en los gatos.
Formatos de alimento y su efecto en la palatabilidad percibida
El alimento seco
El alimento seco presenta una humedad baja que limita la liberación de volátiles. La extrusión genera las estructuras estables, pero reduce la intensidad aromática y puede endurecer la textura. En los gatos, una croqueta demasiado dura reduce la palatabilidad que perciben. El recubrimiento graso es esencial para aportar el aroma y mejorar la experiencia sensorial. La oxidación de las grasas afecta de forma inmediata el atractivo del producto. Los carbohidratos son necesarios para la estructura, pero deben mantenerse en niveles moderados para evitar el rechazo en los gatos.
El alimento húmedo
El alimento húmedo reproduce mejor la experiencia de consumir tejido animal. La matriz acuosa facilita la liberación de aromas y mejora la percepción del sabor. El tratamiento térmico genera los compuestos de Maillard, que incrementan el atractivo sensorial. La estabilidad vitamínica debe controlarse, ya que el calor degrada los nutrientes sensibles. La textura blanda y la alta humedad favorecen la palatabilidad que perciben los gatos y los perros.
Ingredientes y su contribución directa a la palatabilidad percibida
Las proteínas animales
Las proteínas animales aportan los aminoácidos esenciales, los péptidos y los compuestos volátiles que impulsan la palatabilidad que perciben los gatos y los perros. Órganos como el hígado, el corazón o los pulmones son especialmente eficaces, aunque requieren controlar la densidad de micronutrientes. La variabilidad entre lotes afecta el aroma, el sabor y la textura, por lo que la caracterización de las materias primas es clave.
Las proteínas vegetales
Las proteínas vegetales aportan la estructura y la funcionalidad, pero su perfil sensorial es menos atractivo para los gatos. En los alimentos húmedos, la soja texturizada se utiliza para generar los trozos, aunque necesita equilibrarse con los ingredientes animales.
Las grasas
Las grasas son el principal vehículo aromático. Las grasas animales suelen ser más eficaces en los gatos. La oxidación lipídica reduce la palatabilidad percibida de forma inmediata.
Los carbohidratos
Los carbohidratos aportan la funcionalidad tecnológica en el alimento seco, pero deben mantenerse en niveles moderados para evitar la reducción de la palatabilidad que perciben los gatos.
Tabla 2. Factores sensoriales que impulsan la palatabilidad percibida
| Efecto | |
| Aroma | Determina la aproximación inicial |
| Sabor | Mantiene la continuidad de ingesta |
| Textura | Aceptación o rechazo inmediato |
| Temperatura | Modula la liberación de volátiles |
Oportunidades de desarrollo
La caracterización de los subproductos animales, la optimización de los palatantes, la gestión de la variabilidad de las materias primas, la integración de los análisis químicos y la observación del comportamiento alimentario permiten mejorar la palatabilidad que perciben los gatos y los perros de forma objetiva. El conocimiento de las limitaciones metabólicas del gato y la flexibilidad del perro facilita diseñar los productos que responden a las preferencias reales de cada especie.
Referencias: Resumen del artículo de Watson et al., 2023. https://doi.org/10.3390/ani13071134







